Camino de la muerte: volar sobre ruedas

El Camino de la Muerte es un lugar que está a más de 4.700 metros de altura. Lleva la palabra “muerte” en su nombre porque el camino está al borde de kilómetros de precipicios que no son tan aptos para dar un paseo en bici. Pero casualmente desafiar al peligro es lo que más me entusiasmaba. Me enamoré de sus peligrosas curvas. Si sos una ciclista amateur, devota de la adrenalina y la naturaleza, creo que este es el lugar perfecto para inyectarle un poco de emoción a tu vida.

El clima súper agradable. Con uno de esos días soleados donde el cielo estaba totalmente despejado y un fresquete mañanero, salimos del hostal y ya estaban nuestros transportes esperándonos con las bicis a cuestas (todas de muy buena calidad a simple vista). Nos dirigimos al norte, a unos kilómetros del centro de La Paz, hasta llegar a un peaje que nos indicaba el inicio del ascenso de 4700 metros hasta “La Cumbre”. Empezaban los primeros cosquilleos de ansiedad en la panza, o quizás eran de miedo o de vértigo. A medida que avanzábamos, la temperatura disminuía proporcionalmente a nuestra subida y los paisajes sacados de una pintura, empezaban a desfilar ante nuestros ojos. Si te quedabas mirando esas montañas por unos segundos, pareciera que intentaban decirte algo (y no precisamente por los efectos de la hoja de coca, eh!).

Ruta camino a La Cumbre - La Paz
Ruta camino a La Cumbre – La Paz

Al llegar a la cima nos encontramos con un frío implacable, mezclado con viento, llovizna y mucha niebla densa, cortada por los cuerpos de todo el equipo de downhill. “Chicos, vamos a empezar a equiparnos!”, nos indicaron los guías. Automáticamente, amigos del grupo que iban hacer el recorrido en la minivan, empezaron a despedirse de nosotros, como asegurándonos que ese sería nuestro último viaje, de manera muy considerada de su parte (?).

Bicicletas preparadas para el descenso
Bicicletas preparadas para el descenso
La despedida antes de iniciar del descenso por el Camino de la Muerte
La despedida antes de iniciar del descenso por el Camino de la Muerte

¡Todo listo para empezar!

Ubicados en forma circular, correctamente equipados y ya con nuestras bicis, escuchamos atentamente una breve charla sobre el camino, algunas que otras técnicas que nos podrían ayudar a dominar el transporte, reglamentos básicos de tránsito y sobre todo y no menos importante, una última advertencia sobre el riesgo que asumía la inmediata travesía.

Equipo de downhill a punto de descender
Equipo de downhill a punto de descender

Con la pista mojada, y en contra de la nublada visibilidad del trayecto, arrancamos en una larga fila detrás de nuestros anfitriones, sobre la carretera de aproximadamente 32 kms. Y ya en los primeros pedaleos, nos cruzamos con camiones que circulaban a gran velocidad sorteando los mismos obstáculos que nosotros. La gravedad nos arrastraba sin que podamos contra ella. Y otra lucha se gestaba entre entre despegar la mirada unos micromilisegundos del asfalto para deleitarte con la vista o concentrarte en mantener el equilibrio (difícil tarea cuando estás entre muros de rocas, pequeñas cascadas de agua en plena carretera, nubes que casi podías tocar con las manos, hilos de agua de manantiales en las montañas, un hermoso precipicio con riachuelos y un túnel por donde sólo circulaban autos que nos obligaba a pasar por un caminito bastante rocoso, etc.).

 

Paisajes que te cuentan historias con su belleza
Paisajes que te cuentan historias con su belleza
Hilos de agua de manantial recorriendo las montañas
Hilos de agua de manantial recorriendo las montañas
Nubes que casi podías tocar con las manos
Nubes que casi podías tocar con las manos
El túnel que obligaba a pasar por un caminito rocoso..
El túnel que obligaba a pasar por un caminito rocoso

El temporal se iba haciendo cada vez más intenso y en consecuencia, se distinguía menos cuáles eran los próximos tramos de la senda, fue ahí donde me di el primer susto, cuando intenté limpiarme con una mano el agua que me caía sobre la cara estando en movimiento!!!*. Afortunadamente, logré sostener el manubrio reincorporándome sin ningún contratiempo.

Yo: 1 – Camino de la Muerte: 0.

*La mejor alternativa en esos casos es parar la bici.

Finalizando el camino por carretera
Finalizando el camino por carretera

Camino rocoso, barro y curvas peligrosas

Y bueno: Acá es donde el Camino de la Muerte true heavy metal se hace presente DE VERDAD, ambientado con una tupida vegetación rodeada de gris. Resulta que existen dos LEYES importantes para lo que resta en adelante:

1. Mantener la izquierda (hacia donde está el precipicio) y,

2. El vehículo que sube tiene preferencia al que baja (es decir, hay que parar para darle paso porque existen sectores que solo miden 3 metros de ancho)

Entonces el dilema es: Choque o precipicio…

Inicio de camino rocoso y embarrado
Inicio de camino rocoso y embarrado

La aventura se iba embarrando bastante, pasado unos kilómetros del inicio ya no había ningún tipo de guardarraíl y a esto se le sumaban pedazos de rocas sueltas y algunos desprendimientos de concreto hacia el barranco que me generaban una pregunta existencial en la cabeza: ¿Cuántos metros abajo va a rodar mi cuerpo en caso de que algo salga mal?.

Y mientras mi mente se paseaba por esta idea, de la nada aparece una camioneta a toda máquina. Entré en una especie de mini pánico y me arrojé hacia la izquierda, pero no tanto porque pudo haber sido la última vez. Rozando el borde sentí un pirí (erizo de piel) increible. Todo pasó tan rápido que ya estaba llegando a una curva muy pronunciada, frenaaa… pero cuidado con las piedras al girar, agarrás una mal y directo al precipicio.

Yo: 2 Camino de la Muerte: 0.

Curvas peligrosas
Curvas peligrosas

Después de iniciar el trip, uno va tomando confianza. Entonces ya te pegás ciertos lujos como ir atropellando todo o ver qué tan rápido podés ir. Al margen, debo admitir que las bicis que nos dieron eran de una calidad perfecta para el tipo de travesía y con una estabilidad genial. Es por eso que mi recomendación es siempre contratar a una empresa seria y con equipos en buen estado.

Con el correr de las horas, el día se despejó y pudimos apreciar mejor la naturaleza en medio de zanjas y esquinas súper cerradas. Pasamos bajo brotes de manantiales y riachuelos que cortaban el paso y también nos encontramos con varios nichos al costado.

Muro verde
Muro verde
Una cascada en medio del camino
Una cascada en medio del camino

Según la leyenda, el camino fue hecho así de angosto y peligroso a modo de venganza, por prisioneros paraguayos, quienes lo construyeron durante la guerra del Chaco, allá por 1934.

El plan les funcionó redondo, porque por año, se registraban aproximadamente un promedio de 96 muertes, antes de inaugurar la nueva arteria por la que hoy circulan los rodados. Las personas que la suelen frecuentar, cuentan que desde las profundidades se escuchan gritos y voces, supuestamente de aquellos accidentados que no fueron rescatados a tiempo.

Nichos al costado del camino
Nichos al costado del camino

¡3600 kms. de descenso… Aquí estamos!

El final fue mucho más costoso cuando el terreno se volvió plano. Es importante saber un poco sobre el funcionamiento de los cambios e ir alivianando el peso de la bike, para no quedar exhausto.

La historia terminaba luego de aproximadamente 5 horas de intenso ajetreo, en una especie de casa quinta bordeada por un pequeño río, donde pudimos mudarnos de ropa, comer y descansar en una hamaca paraguaya.

Hamaca paraguaya para el descanso
Hamaca paraguaya para el descanso

De chicos soñamos con poder volar. Ahora de grandes, sabemos que existe un paraíso de montes, agua, mucho verde y una energía indescriptible, donde solo hay que dejarse llevar…

 


Info útil y recomendaciones

Todo lo que leíste, lo vivimos gracias a la empresa Downhill Pro y el servicio nos costó 65$.

Ellos se encargaron de buscarnos del hostal a las 8:00hs. y retornamos a las 20:00hs. a La Paz.

Fundamental es encargarse de tener un buen desayuno antes de salir, porque vas a llegar al extremo de cualquier esfuerzo físico y también el frío te pasa factura.

Tomate un té de coca o mascá la hoja, para evitar mareos o cualquier otro tipo de malestares por la altura.

Llevá atuendos y calzados extra, porque te vas a mojar más que en el carnaval de Cusco 🙂

Y si contás con un pilotín (o para los bolivianos, poncho), también ponételo o una campera abrigada, porque arriba te vas a encontrar con una helada bajo cero que pela, así que mejor ir prevenido.

Tips para bicis

Date unas vueltas antes de empezar: sobre todo para probar los frenos (si los notás flojos, pedí que te los ajusten).

No toques el cambio: si sentís que la cosa viene pesada es porque estás en terreno plano, pero como todo es en bajada, de por sí la bici se mueve sola.

Pará con ambos frenos a la vez: de lo contrario patinar muy mal o ir para el frente besando el pavimento.

Cuando llegás a una curva muy cerrada: intentá frenar antes para disminuir la velocidad y mantener el equilibrio al girar.

Ahora sí podés tocar el cambio: En una parte del trayecto, hay como 2 kms. donde el terreno es plano, ahí podés hacer que la bici vaya más ligera.

Ante cualquier inconveniente: llámese arenisca en el ojo, lluvia muy fuerte, rascarte la cabeza o simplemente contemplar el paisaje más detenidamente, detené la marcha y hace lo que tengas que hacer. ¡No te distraigas estando en movimiento!.

Y lo más importante: Sé feliz y disfrutá de esta experiencia extrema!


 

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