Ritual de la Pachamama: pal viaje, pal amor, pa la salud

Profunda emoción significó llegar a la mitad del Cerro del Calvario. Podíamos respirar y oxigenarnos un poco antes de continuar la subida. Aparte de llevarnos en fotos pedacitos imposibles del Lago Titicaca, del que tanto habíamos leído.

Me llamó la atención una suerte de payé que los pobladores hacían al aire libre. Pero pasamos de largo y bien lejos para que no se nos pegue el humo que generaban y fuimos a unos banquitos de tronco, desde donde se apreciaba a cabalidad el Lago Sagrado queteníamos en frente.

En un momento de silencio, nos fundimos con el azul que resplandecía por los rayos del sol, y que a su vez se fundía con el límite del cielo y sus nubes. Todo esto, matizado por un vientito perfecto que hacía revolotear las huertas de unas viviendas que estaban cerca en el barranco. Luego volvimos a la realidad al escuchar a lo lejos una campanita. La curiosidad por saber de qué se trataba y el delicioso aroma de lo que fuera que estaban quemando en el lugar nos llevó a investigar.

 

Personas realizando el ritual
La curiosidad de saber sobre ese extraño ritual

El ritual consistía en la bendición de la Virgencita de Copacabana para la salud, el trabajo, el amor y un plus para pedirle lo que quieras que ella te cumpla. Después de un no tan convencido: Vamos a hacer! se vino un: Yo filmo! entre risas. Caminamos unos metros para comprar sales con aroma e incienso que íbamos a ofrendar. Don Justo, el viejito encargado nos esperaba atrás de una mesita de cemento, donde estaba la pequeña imagen de la santa y una vela encendida. Se acercó a nosotras manipulando una especie de brasero, mientras avivaba el fuego del carbón encendido, con sus pasos exageradamente lentos.

Las manos entrecruzadas, la cabeza en posición de reflexión y tratando de concentrarme, Don Justo empezó con sus plegarias: “Te pedimos tu bendición pa´ la salud, pa´l viaje, pa´l amor, pa´l diseño web, pa´la familia…”. Rezamos unas oraciones y procedió a quemar el incensio, como le decía él.

Con las manos sobre el porta-incienso humeante para absorber los olores, al escuchar la voz del señor cantándole en aimará a la Patrona del pueblo, se me puso la piel de gallina, como si toda la historia de sus antepasados se hubiera manifestado delante de mí en un nanosegundo. Después pedí mi deseo, jurándome volver cuando se cumpla, para festejar con bombas y chelas en lo más alto del cerro, tal como indica la tradición de los bolivianos.

Pidiendo deseo a la Virgen de Copacabana
Parte de ritual consiste en pedir un deseo a la Virgencita de Copacabana

 

Ofrendando incienso, para sellar en ritual en un pacto
Ofrendando incienso, para sellar el ritual en un pacto

Al despedirnos con un abrazo de esta suerte de Shamán urbano, nos dispusimos nuevamente a subir la segunda mitad del cerro, prácticamente descansando cada dos escalones por la falta de aire y mascando sin parar las milagrosas hojas de coca.

Ni bien pusimos los pies en la cima, aunque sin aliento ni oxígeno, comenzamos a reincorporarnos pronto cuando vimos a un hombre local descansando en el suelo como si para él hubiera sido peor el trayecto.

Caminamos hasta el mirador principal y desde ahí nos encontramos con puestitos de venta de juguetes: casitas, casas, dúplex, edificios, autos deportivos, camionetas y hasta fajos de dinero ficticio. Nuestra primera reacción fue WTF??? ¿Qué hacen estos juguetes acá?, ya que era un poco grotesca la idea de comercializar con lo que nosotros considerábamos un templo al aire libre.

Consumidos por la incertidumbre, preguntamos para qué era todo eso y una vendedora nos respondió que: Es para la cháia... La challa consiste en ofrendar a la Virgen de Copacabana la figura de lo que estarías ansiando. Ejemplo: Si quiero un dúplex de 5 piezas, debería ofrecerle exactamente eso para lograr que surja… Todo muy raro.

La chaia, ofrendas para la Pachamama
La chaia, ofrendas para la Pachamama

Después de descender unos escalones, vimos esta indescriptible escena que te invita a vivirla con todos tus sentidos. La felicidad que se respira en la brisa y el lago en su vasta extensión representan definitivamente un manjar para el alma que valen cada paso, cada resbalón y hasta cada: Ey! Espérenme, no puedo más.

Pueblerinos festejando el cumplimiento de sus deseos, con bombas y chelas!
Pueblerinos festejando el cumplimiento de sus deseos, con bombas y chelas!

 

La inmensidad el Lago Tititcaca desde la cima del Cerro Calvario.
La inmensidad el Lago Tititcaca desde la cima del Cerro Calvario.

PD: Leyendo más sobre cultura andina, encontramos que la Virgen de Copacabana es una representación de la Pachamama en esta ciudad. Así que: ¡Sí! Hicimos el ritual de la Pachamama, la madre tierra que está en todas partes.

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