El retablo de Tañarandy

Tañarandy: Apto para religiosos, curiosos y extraterrestres

Durante muchísimo tiempo, una gran incógnita me invadió al pensar en lo que significaba ir a Tañarandy en Semana Santa. Me preguntaba qué es lo que hacía que tanta gente acuda hasta ese lugar todos los años como de un modo hasta si quiere… magnético. Y este año me puse las pilas y fuimos con unos amigos a averiguarlo.

La Semana Santa empezó muy lluviosa. Y lo que serían dos días visitando Tañarandy se fundieron solo a uno. En un momento en el que al agua se tomó un descanso, el Viernes Santo decidimos finalmente emprender camino al departamento de Misiones.

Al llegar a la ciudad de San Ignacio, un cartel nos indicaba dónde doblar. Unos kilómetros después, nos dimos cuenta de que no éramos los únicos para los que la lluvia no fue un obstáculo. Avanzamos con el vehículo hasta un estacionamiento y luego seguimos a pie.

Caía la tarde y la atmósfera mística podía sentirse en medio de la lluvia y el barro rojo. La Virgen de los Dolores se abría paso entre la multitud. La procesión empezaba y como es tradición, una caravana de gente acompañaba en su dolor y paso a la Madre de Dios llorando por su Hijo que acababa de morir. La expresión de la imagen de la María tallada en madera parecía un fiel reflejo de su nombre. Todos los años, desde hace 24, ella encabeza la procesión desde la Capilla de Tañarandy hasta la Barraca de Koki Ruiz, caminando por el Yvága Rape (Camino del Cielo), un sendero repleto de luces de antorchas y velas hechas de frutas. Y aunque dicen que este año, el paseo no estuvo tan iluminado a causa de la lluvia; niños, jóvenes y ancianos cubiertos con sus pilotines, bolsas de basura, sombrillas, etc. se detuvieron a encender la llama de cada apepu (naranja agria), ubicada en el camino. Al principio se negaban a prenderse, pero una vez iluminadas, las llamas se mantenían vivas como si nada pudiera detenerlas. Los frutos con grasa y pabilo eran miles, pero aún más eran las personas que avanzaban entre ellos.

Vecinos y visitantes de lugar iniciando la procesión
Vecinos y visitantes de lugar iniciando la procesión
Visitantes y pueblerinos ayudando a encender las velas
Todos colaboraban para encender las velas

El recorrido de aproximadamente 3 kms. se hacía lentamente, como esperando que todos los peregrinos expiaran sus culpas uno a uno. Fue la primera vez que caminé por ahí, y me sorprendieron gratamente los cartelitos ubicados frente a cada casa. No eran numeraciones: eran pequeños cuadros pintados a mano con los apellidos de las familias que allí habitaban, todos elaborados con el mismo estilo. Pero había uno que se destacaba del resto: era diferente, mucho más grande y le daba la bienvenida a los extraterrestres que visitaban Tañarandy. Eso mismo. ¡Extraterrestres!. Hice una nota mental para averiguar más sobre este cuadro en el futuro.

cartel distintivo de las familias
Cartel distintivo de cada familia del barrio
cartel de bienvenida a extraterrestres
Cartel de bienvenida a los extraterrestres en Tañarandy

Volviendo a la procesión, una fila de estacioneros se desplazaba con niños vestidos de blanco, que sostenían lámparas fabricadas a mano, para seguir a la Virgen. La gente marchaba en tan profundo silencio, que podía escucharse simplemente a las gotas caer contra los pilotos de polietileno y el canto lastimero de los estacioneros. Las antorchas resplandecían en sus rostros. Sin conocer mucho sobre ellos, pude notar por sus facciones que había tres generaciones juntas entonando esas elegías. Después confirmé que los grupos de estacioneros se forman por linaje, y hasta tienen un nombre y un estandarte.

Koki Ruiz acompañando la procesión
Koki Ruiz acompañando la procesión

Al aproximarnos a la famosa barraca, patio del artista Koki Ruiz, y cuna anual del retablo, pudimos ver desde lejos la célebre e imponente obra. Desde la distancia, se reconocían las figuras de la Virgen de los Dolores y San Roque González de Santa Cruz, el primer y hasta ahora único santo paraguayo. La majestuosa escultura preparada por este artista y los lugareños de Tañarandy está elaborada principalmente con granos, semillas y otras hortalizas. De esta manera, los mismos frutos de la tierra son utilizados como una muestra de fe, en honor a la Creación y la Providencia.

Frente a este singular altar, se encontraba una laguna adornada con lámparas flotantes. Abriéndonos paso entre la gente, admiramos completamente el conjunto, amenizado por un coro de música sacra que forjaba un ambiente tan mágico, que nos llevaban a un estado más que contemplativo y reflexivo para encontrar en el fondo de nuestras mentes la respuesta del por qué pegar toda semejante vuelta valió realmente la pena.

Retablo de Tañarandy frente al lago
Retablo de Tañarandy reflejándose en el agua
Detalles del ratablo hecho con semillas
Detalles del retablo hecho con semillas

TODO BIEN, PEROOOOO… ¿DÓNDE VAMO´ DORMÍ?

Una de nuestras principales dudas era dónde nos alojaríamos en Tañarandy. Teníamos la idea de que no había lugar para acampar, ya que previamente nos dijeron que en San Ignacio los lugares estaban repletos desde hacía dos meses atrás.

La búsqueda llegando al lugar tampoco fue muy alentadora, cada sitio que averiguamos eran costosos y al aire libre, es decir si llovía, como venía pasando en las últimas semanas, se armaba la podrida.

Lo que en adelante consideramos como una serie de eventos fortuitos, iniciaba en ese momento en el que el cuidador del estacionamiento nos permitía acampar en su taller. Más no íbamos a pedir: nos instalamos a escasos 3 kms. del escenario principal en el que iba a ocurrir todo y no teníamos que ir a hasta otra ciudad para pernoctar…

Al retorno de la procesión, don Sindulfo nos indicó amablemente dónde nos íbamos a ubicar y fuimos hasta la parte trasera del estacionamiento, donde por una módica suma procedimos a acampar. WIN-WIN SITUATION: No solo conseguimos donde dormir sino también techo!. ¡WOOOW!.

El hombre nos contó que es artesano de bambú, mientras barría algunos restos del piso. Conversamos un rato con él, como quien habla con un vecino y luego nos dejó, sintiéndonos como en nuestra propia casa mientras armábamos las carpas.

Nuestra zona de camping improvisada en Tañarandy
Nuestra zona de camping improvisada en Tañarandy

Esa noche hizo mucho frío pero casi no lo sentimos. El calor humano lo impidió, primero por la masa de gente que se percibía alrededor y luego, por el humilde corredor que nos cobijó.

Al día siguiente, mientras cruzaba la pequeña granja y huerta para ir hacia el frente del hogar, una voz excitada me sorprendió preguntándome: “Sabés dónde estamos?!?!? ¡Ésta es la casa del cartel de los extraterrestres!!!!!” Y ahí quemé bulbo. No podía creer, la instantánea que más nos había atrapado de toda la expedición, nos llevó como si se tratara de un campo gravitacional, a que investiguemos todo sobre la historia del terreno y sus habitantes. Corrí hasta donde se encontraba una galería de arte, a unirme a la charla en la que Don Sindulfo, en un improvisado español mezclado con guaraní, nos contaba sobre el polémico letrero: Pasa que años atrás hubo un avistamiento de OVNIs en una escuela, y luego los lugareños, con el ingenio que les caracteriza, decidieron directamente adoptar una postura pacífica para con los turistas interestelares.

La galería de arte en bambú Vy'a renda
La galería de arte en bambú Vy’a Renda

Después nos detalló acerca de cómo empezó a trabajar en su rubro. Siendo un tipo súper sencillo y de sonrisa fácil, en algún momento de su juventud, Don Sindulfo se interesó por un libro que lo teletransportó a que, años después, sea el dueño de su propio taller donde vende obras en su mismo domicilio, al que llama “Vy’a Renda” (Lugar de la alegría). Su arte tiene muy buen acabado y los diseños son impactantes. Cuando le preguntamos cuál era su inspiración, nos respondió: “Oimehágui eipe’a la diseño ne kyre’yramo. Che aipe’a che akãgui. Ahecha upérupi, oimevae’rã pelíkulagui aipe’a”. Lo que quiere decir: “Cuando te las ingeniás, sacás los diseños de cualquier lado. Yo los saco de mi cabeza, de cualquier película que miro”.

Algunos de los trabajos de fina terminación hechos por Don Sindulfo
Algunos de los trabajos de fina terminación hechos por Don Sindulfo

Poco antes del mediodía, fuimos hasta la capilla de Tañarandy. Un lugar vacío de personas pero lleno de murales nos recibió con ese estilo que ya nos era familiar. La sencillez de la construcción contrastaba con las pinturas de las paredes y era difícil no perderse en esos peculiares trazos pintados por Maka Ruiz.

Murales de la capillita de Tañarandy pintados por Maka Ruiz
Murales de la capillita de Tañarandy pintados por Maka Ruiz

Replicando la procesión de la noche anterior, con el barro un poco más seco y una calle casi desolada con restos de apepu y algún que otro vehículo que pasaba, fuimos a ver cómo es el retablo mientras le da el sol.

Camino tierra a la capillita de Tañarandy
Camino de tierra a la capillita de Tañarandy

Al estar frente a frente ante majestuosa labor artesanal, nos dimos cuenta de que por sí sola no era el atractivo central que escondía este pueblo. Rememorando la noche mágica anterior, comprendimos que a Tañarandy lo hace toda la gente, las manos de los artistas colocando cada grano, el esfuerzo puesto en que cada pequeña luz se mantenga brillante y la energía de seres religiosos que acuden hasta allí para ser partícipes de un momento muy muy especial.

retablo de día
El famoso retablo de Koki Ruiz iluminado por los rayos del sol

Y así, cuando nació el atardecer, partimos con el cuerpo un poco agotado pero con las almas cargadas de emociones por una aventura cumplida más, que esta vez no solamente nos había satisfecho los ojos, sino también nuestros espíritus…

INFO ÚTIL


Distancia desde Asunción: 185 km
Hospedajes: En San Ignacio hay muchas posadas. Para lugares de camping, preguntar en Tañarandy.
Recomendamos la casa de Don Sindulfo (Vy’a Renda), a 1 km de la capilla. Contacto: 0985  181 356.
Horarios: La procesión empieza a las 17 hs generalmente, y se extiende hasta las 19.
Actividades: Hay otras actividades especiales que se preparan cada año en Jueves Santo. Preguntar a los lugareños. Cada año se publica un programa de Semana Santa en la fanpage de la Senatur.


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